Como cada semana os traemos un nuevo post. Esta vez queremos traeros a la cabeza aquellos veranos de cuando éramos pequeños, jugando en el pueblo, tirando arena en la playa, peleando con los primos en una guerra de agua… ¿Qué fue de aquellos veranos?

El trabajo, los hijos, las reuniones… todas estas responsabilidades que asumimos cuando nos vamos haciendo adultos van mermando cada vez más nuestros días y nuestra concepción del tiempo. Aquellos días que parecían nunca acabar de niños, ahora parecen tener escasas horas. El estrés de nuestros días afecta a nuestra percepción sobre el tiempo que tenemos, el cual parece disiparse por momentos.

Por ello, es necesario que demos una vuelta de tuerca a nuestra vida, debemos recuperar el control de la misma, palpar y disfrutar de cada minuto del día. Pero, ¿cómo hacemos esto?

La rutina y la falta de novedades son nuestros enemigos en la lucha contra el disfrute. Desde luego que la rutina da estructura y base a nuestros días. Sin embargo, esos días de fiesta, de reuniones con amigos o familiares, de vacaciones… son días en los que podemos aprovechar y cambiar el chip, arriesgar.
Y en eso consiste. Debemos aprender arriesgar, a vivir nuevas experiencias, a dejarnos ir como cuando teníamos 7 años. Debemos dar ese toque de vitalidad a nuestros días especiales. Y la ciencia está de nuestra parte: estudios evidencian que recordamos mucho mejor aquellos eventos que conlleven una alta carga emocional, ya sea positiva o negativa.

Por todo esto, vamos a proponerte una seria de ideas que te ayudarán a salir de la rutina y recuperar esas experiencias perdidas este verano (y quién sabe si el resto del año):

  1. Párate a pensar a qué dedicas tu tiempo. Además del trabajo, las personas gastamos gran parte de nuestro tiempo en navegar por Internet, enredar por las redes sociales, ver esa última serie de Netflix… Ser conscientes del tiempo que dedicamos a cada cosa nos ayudará a hacer un buen uso del mismo y quizás recuperar o atrevernos con esas cosillas que tenemos pendientes.
  2. Comparte tus intereses. Todo es mucho más divertido cuando lo hacemos acompañados, así que anima a esa amiga o amigo a intentar algún hobbie conjunto.
  3. Introduce pequeños nuevos cambio en tu día a día. Por ejemplo, si cada día al ir al trabajo sigues la misma ruta, ¡dale un cambio! Prueba a tomar una ruta distinta y podrás tener experiencias distintas.
  4. ¡Juega! ¿Que los juegos son sólo para niños? Prepara una reunión con amigos o familiares y llevad vuestros juegos favoritos. Al fin y al cabo, todos seguimos teniendo nuestro niño dentro.
  5. Practica la espontaneidad. Todos sabemos que los domingos son el día por excelencia de tumbarte en el sofá, ver una peli y descansar pero, ¿quién ha dicho que esto tenga que ser así siempre? Aprovecha este tipo de días o las vacaciones para atreverte a salir y desayunar en una nueva cafetería, queda con tus amigos y coged el coche sin destino predefinido… Una idea que os puede ser útil es hacer “el saquito de los panes”, escribid diferentes planes en papelitos y cuando os reunáis id preparados para cualquiera de ellos, ¿estás listo para la aventura?

Y sobre todo recuerda que tú eres tu prioridad, ¡regálate un buen tiempo libre!

 

 

¿Dónde está mi verano?

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